Bienvenidos a Búsqueda Infinita

Dios los bendiga!

martes, 7 de agosto de 2012

Al final del túnel...

Al final de este largo, obscuro y dificultoso túnel, he visto la luz. Llego a su fin y una luz incandescente me ciega por un momento. Cuando por fin logro ver, un hermoso paisaje se dibuja ante mí. Miles de luces de colores, brillantes, resplandecientes vuelan a toda velocidad. Parecen tener vida. Juguetean conmigo, se meten en mi cabello. Siento que me tocan y cada vez que lo hacen, siento una alegría maravillosa y un amor increíble. Sigo caminando y mis pies descalzos van flotando sobre pasto verde. Miro al cielo y un azul violáceo me cautiva, se puede ver la inmensidad en él. A mi lado un río cristalino, con peces de colores, ellos sonreían como si me conocieran, como si entendieran la vida misma. Ellos sabían por qué estaba allí. No quería dejar de caminar. Cada cosa que observaba me maravillaba. Comencé a ver siluetas aladas, brillantes, con un olor a miel que dulcemente impregnaba mi cuerpo. De ellos irradiaba mucha luz y un amor que tocaba directo mi corazón. No hablaban, no tenían boca, pero entendía perfectamente lo que decían. En ese instante sentí un fuerte peso en mis pies, mis ojos no enfocaban bien…mi mente comenzó a traer imágenes de dolor, fracaso y penas…aquel paraíso se me estaba yendo de la vista…traté de aferrarme a lo que tenía ante mis ojos y unas lágrimas cayeron de ellos y me taparon la visión. Sentí mucho miedo, pánico, dolor, frustración…pero cerré mis ojos y muy dentro de mí escuché una suave y lejana voz….centré toda mi atención en ella…a pesar que los susurros en mis oídos no me dejaban oír con claridad…esas voces no querían que oyera el mensaje de la voz suave…y decidí acallar los malos pensamientos y dirigí mi atención a lo que importaba…y allí estaba, una voz fuerte y potente, que penetraba hasta mis huesos y me decía: Hija mía, he cargado tu cruz, he perdonado tus pecados, abriré puertas de victoria para ti, suelta las cargas de tus pies y entrégate a mí…Y sentí como varias manos me sostenían con fuerzas pero sin sentir dolor... Cerré mis ojos con tal fuerza que dolieron y me derramé en el amor y la protección de la Voz…decidí olvidar el dolor y sentí como se destruían las cadenas de mis pies…de pronto dejé de escuchar los susurros aterradores y poco a poco mi visión comenzó a aclarar..y ahí, ante mí, estaba el más grande y radiante ser de Luz, cuya paz indescriptible y cuyo amor incalculable, sentí en todo mi ser…No tenía rostro, pero veía su sonrisa, no tenía ojos, pero su mirada tan tierna me invadía, no tenía brazos, pero sentí el abrazo más grande y poderoso del mundo…y a Su lado, miles de seres alados lo acompañaban, sus manos eran las que me sostenían... Ese Ser…llenó mi vida por completo…me llevó a conocer el paraíso…me enseñó verdades del mundo y vi cómo sufría por la humanidad…Él lloró…delante de mí…por Su creación. No entendía cómo pude haber durado tanto tiempo sin entender Su eterno amor….no podía entender cómo un ser tan poderoso podía llorar…y me di cuenta que Él nos amaba sin límites y que deseaba que cada cosa creada, pudiese alabar su nombre y Él les daría la paz eterna. Me di cuenta que debía despedirme. Y lloré por un largo tiempo…pero lloré de alegría y esperanza. Porque sabía que aunque volviera, aquel Ser estaría conmigo hasta el fin de mi vida y que un día volvería a Él y para siempre. Abrí mis ojos y mi cuerpo se sentía muy liviano, las cargas y cadenas habían sido destruidas. Miré por la ventana y vi una nueva vida y un nuevo y hermoso camino por delante. Dentro de mí sentí un fuego que quemaba mi corazón y me dijo: Anda, que yo te guiaré., Agarré mi maleta y emprendí mi nuevo viaje hacia la luz… P.C10 Para ti mi amada esperanza eterna. Mi Dios.

No hay comentarios:

Publicar un comentario